miércoles, 23 de enero de 2013

Espejito, espejito...

Fueron 5 y no 2 las voces inquisidoras que erizaron mi piel tostada por el Hawaiian, bloqueador de 50 y el villano sol de principios de año. Soltandose más fácil que hilo de madeja dejado caer desde uno de los pisos más altos de mi edificio la pregunta ...Y tú porqué sola?? me trajo de vuelta y sin escalas a la realidad oculta trás mis maravillosas fotos de Cartagena de Indias y Santa Martha en Año Nuevo. Un viaje de vacaciones, te ayuda a disipar el estrés de diciembre pero cada parada de aeropuerto te recuerda que sólo tú empujas tus maletas y que al final de la manga no aguarda por ti un fuerte abrazo, un peluche y menos flores; nisiquiera un conductor de taxi con tu nombre mal escrito. Para que negarlo, la presión se siente y a veces entra por ese huequito que a veces dejamos descubierto porque ese día todo salió mal en la oficina, nos enfermamos y no tuvimos quien nos cure esa tos o porque nos damos cuenta que ese imbécil no volvió a llamar. Porque nos decepcionamos de quienes más queremos o porque nuestras hormonas nos juegan una mala pasada (sí, esos días no son los mejores para enfrentar al mundo sola, si lo sabremos las mujeres). Y de pronto sentimos que le debemos algo no a una persona, a tu mamá ni a tu papá que tiene el traje Hugo Boss apenas estrenado esperando el gran día, sino al planeta entero; y dan ganas de suplicar disculpas por no tener enamorado, novio, marido o algún pretendiente que nos alegre el verano (no digo amante porque eso públicamente es “mal visto”, casi tanto como estar sola porque está implícito el tema s-e-x-u-a-l pero shhhh! no se lo digamos a nadie). Estamos tan nubladas que ya estamos respondiendo en Facebook a algún tipo que se acordó que estabas viva poco despues de dar la medianoche, haciendole ojitos al vecino que comparte el ascensor contigo, devolviendole la llamada a uno de nuestros ex (alguno casi-decente y soltero) que quiere que atraques de nuevo o simplemente convirtiendote en la drama queen de una historia que creaste en tu cabecita loca porque el desadaptado que te gileaba no se atrevió a confesar que estaba más comprometido que Montesinos. Porque además de mujeres independientes somos humanas y sucumbimos ante cualquier estímulo externo como cualquier otro ser. Sí, tenemos el derecho de hacer y/o pensar cualquier bobada de estas, después tenemos todo el derecho de descartarlas y un rato después tenemos todo el derecho de reírnos de nosotras mismas por lo ridiculas que podemos llegar a ser. Y no porque sean opciones ridículas sino porque lo son para mí ahora. Bueno, todo esto solo son reflejos retorcidos de los espejos en los que tenemos todo el derecho de mirarnos. Tenemos todo el derecho de sentir miedo. Todo. ¿Creen que no lo tengo cuando en mi familia le revientan cohetes solo a los que se emparejan y reproducen?, ¿cuando veo la recata fila de fotos de hijos de mis amigos en Facebook? o ¿como cuando soy una de las pocas solteras de la reunión? La otra vez me encontré con alguien a quien quiero en la panadería de la esquina. Cuando nos abrazamos sentí exactamente lo mismo que cuando dejé de salir con él. Me sentí protegida, pero respaldada por mi interior que decía que pese a lo maravilloso que era, él no era para mi. Él siempre fue un buen espejo en el que me vi sin rajaduras ni distorsiones. En sus ojos, en sus palabras me encontré como suelo mirarme, como debo mirarme, como me miro. Y me di cuenta de la razón, que es bastante simple la verdad, él me quiere. Ahí está la clave de todo. Al miedo hay que mandarlo a pasear. Porque aunque está bien sentirlo, es mejor dejarlo ir. La soltería, la soledad, la edad no son errores que uno comete, por lo tanto, no tendrían que ser juzgados. Son estados y punto que incluso están más asociados a la experiencia y ella a la madurez. Por ello me encanta que este sea mi primer post del año. Cumplí un año sola y no tengo miedo de seguirlo. Y si la presión vuelve a estallar, estaré yo para protegerme, y obligarme a no dejar de quererme.

lunes, 11 de junio de 2012

¿Soltera a la redonda?.....



Estaba en el chat con un amigo con el que me río, reniego; con quien solía distraerme en un karaoke, montando bici o simplemente divagando sobre arte y el arte amar precisamente, al que le decía que estaba harta, especialmente de los hombres, o mejor dicho de mi relación con ellos. Acaso ya todo está dicho? Abandonar a Morfeo al dar las 8, joda a la hora de vestir, Caramel Macchiato Starbucks al vuelo, una jornada en zapatilandia (mi trabajo o segundo hogar sino es el primero)y regresar justo antes que Dr. House decida pegar sus grandes ojos. ¿Estoy condenada a marearme escogiendo que me pongo, salir al trabajo sin desayuno y no tener a quien contarle las últimas genialidades de mi jefe más que a la almohada y las cuatro paredes de mi habitación?. He llegado a la conclusión que la soledad y el invierno en Lima son mala combinación. Pero cómo calmar la odiosa ansiedad que se incremnta por estos días como tu antojo por chocolate. Creí que la peluquería resolvería el dilema hasta que empezaran a notarse las nuevas raíces y allá fuí. Luego de haberle sacado la vuelta a Gladys, mi estilista, con cuanto gay stylist se cruzó en mi camino y cuando empezabamos a concentrarnos en el color de mi cabello, llegó cual embustera de cuentos de hada la última novia que colmó mi copa, de Chardonnay por supuesto, anunciando a voz en cuello que se comprometía en el 2013 y sobre todo sólo días antes que yo cumpliera 36. Juro que en ese instante me mordí los labios y no salte sobre ella cual gata rabiosa por decencia y respeto a Rossi Salinas. ¿Qué les pasa?¿Estamos todas locas? o ya olvidamos los grandes eventos de solteras: viajes a donde ningún dedo te llegue a señalar, juergas sin tener a quien confesar--borrada de casette de por medio--,y amoríos por los que no llorar.¿ No hay ninguna soltera simpática y con buen tema de conversación a la redonda?. Acaso Lima esta plagada de novias, anillos de compromiso, aros de matrimonio o huellas de ellos en dedos de millones de caballeros, perdón caballos que decidieron echarse más de una cana al aire y pululan por la ciudad como si este 21 de diciembre realmente se acabara el mundo. ¿Dónde estamos?, ¿en qué momento la diversión terminó?. Acaso lo único que queda es divagar en un mundo de novias malcriadas, esposas sumizas y recatadas, sacavuelteros y bebes llorones que no son de ningún modo mis 3 principitos. ¿Dónde están esas mujeres que aman la moda, los zapatos, los sellos de sus pasaportes, los master degree, el botox y su propio closset?.  Estas semanas y dados los últimos acontecimientos, he estado pensando en la posibilidad de tirar la toalla en esto de mi búsqueda de amor o como dice mi madre de buscar como huir de el y hacer más placentera la estancia en mi departamento de 3 habitaciones que aún ideo como llenar para enfrentar el crudo invierno que se avecina y sobre todo la estancia conmigo misma y creo saber por donde empezar. Debo de dejar de recriminarme que elijo mal y de modo recurrente, defecto de fábrica, quizás? (hablaré con mi papá al respecto)y que aplico la ley del mínimo esfuerzo, el dejar que los hombres se acerquen a mí (y yo no a ellos)y no cortar una historia cuando mi sentido común me lo exige o el mismo serenazgo enciende sus luces de peligro. Y es que cuando alguien me gusta en realidad, me precipito, me apasiono, me vuelvo socialmente repudiada por mis amigas a las que acoso con tanta palabrería anticipada sobre un chico al que ni conozco bien, con el que no sé que pasará ni el día de hoy, y menos, mañana. Pues también he de confesar que he caído en esto de sentirme sola y meterme con un peor es nada; pero si algo rescato es que la distancia que he mantenido con el sexo opuesto me ha servido para llegar a buen puerto, sola pero a salvo de un accidente en moto, una pernoctada de auto en plena playa, una vida de familia con un bartender o un amante de los gatos de los que me reservo el comentario por respeto a una querida amiga que los adora y yo a ella. El pasado me dio la razón. Los malos contrincantes terminan pagando sus culpas, es decir, coleccionando los trofeos de la derrota. Justo lo que no me pasa a mí ahora. Por ello he decidido no recriminarme y responder en silencio y con una abierta sonrisa, al cuestionario habitual de las tías entrometidas, a mi abuelita (ella lo pregunta por genuina preocupación y porque me quiere, ya lo sé), a las amigas que te miran por encima del hombro porque ya tienen un hombre y demás curiosos especímenes. Pero por más aterrador que a veces parezca “lo desconocido” (porque el futuro es lo que aún no pasa y lo que jamás sabremos), me tranquiliza pensar en mis desiciones pasadas. Pues ahí vienen casi siempre las buenas noticias. Decidida a vivir mi presente estoy en clases de Retail porque siento que tengo que aprender de algo que me gusta. He vuelto a escribir porque me gusta encandilarme y encandilar a los que quiero con curiosas historias que amenizan la estancia en solterilandia. Me divierto con mis sobrinos hablando de Iron man, Mc Queen y Perry el ornitorrinco. Me gusta que Giacomo ya sepa decir tía, porque está en la etapa en la que repite como un lorito sonriente las pocas palabras que sabe). Preparo mi viaje de cumpleaños porque me apasiona pasear y brincar por tierras desconocidas. Hago reír a mi madre quien suspira cada vez que le cuento que conocí un chico. Descargo mi lado oscuro en el blog. Claro, a veces siento que la nostalgia me invade. Otras, me gana. No me gusta ningún chico. No veo a nadie en mi futuro cercano solo a las plantas que dejó mi madre en casa que muy pacientes me acompañan a fumar un cigarrito, mientras pienso que no soy una causa perdida, aún no. No sé si dejar de buscar novio, esperar encontrarlo, quererlo o desearlo sea una buena idea. Una buena idea sí es cambiar de estrategia y disfrutar de los pocos espacios que te permiten estar sola y feliz. Después de todo como vimos líneas arriba estar sola no es sinónimo de ser una perdedora y a mí me quedan varias peleas que ganar. 

lunes, 14 de mayo de 2012

Noche de copas, noche loca....


Viernes, 11:51 de la mañana, sed descomunada, cero productividad y menos ganas de enfrentar al inhodoro para devolver el cocktail de Claudia Paez de ayer. Esto de vomitar nunca fue mi fuerte, tampoco la buena cabeza para el trago...y porsupuesto el amor, sino que lo diga mi abuela, que vive recordándome que el tren se me pasa, aún cuando todas sabemos que el más lento del mundo esta acá en Lima y encima es eléctrico. A estas alturas ya no sé que cosa es más fuerte si esta resaca de viernes o el hecho de no recordar donde quedó mi buen juicio; si es que alguna vez lo tuve, definitivamente sí: antes de mezclar champagne con whisky. Lo cierto es que ahí estoy de nuevo en medio de una sofera resaca, pero una particular-más que el Markham College- no recuerdo mucho y lo poco que sí, me avergÜenza. Como hacer si tienes 34, se te pasaron los tragos y caíste en el juego del típico aprendiz de pendejo que con su pose de muchacho decente y trabajador no engaña a nadie, sólo a una ebria doncella que tiene todo el derecho de perder el rumbo de vez en cuando. Y lo peor de todo no puedes ir tras él, porque ya estás bastante grandecita para echarle a otro la culpa de tus desgracias. ¿Cómo haces si quieres partirle la cara y pedirle que mantenga en secreto los dulces susurros que por error o añoranza de quien sabe que otro imbécil que se cruzó en tu camino, dejaste escapar, presa de la bebida y siendo honestas, de un par de canciones de Gianmarco y uno que otro pucho?. En fin, asumo que si llegaste a este párrafo algún día borraste casette y andas por el mundo con cara de consternada sin saber cómo hacer para meterte bajo tierra junto con el proyecto del Metro en Lima y no salir en años. Aquí unos tips: Déjalo ir A estas alturas ya estás grandecita como para comprender que hagas lo que hagas nunca podrás tener de novio a Brad Pitt, protagonizar una pela con Leo di Capprio y menos borrar tu pasado y reemplazarlo por un momento grato con tu perro, tu gato o el que fue "tu peor es nada". Es imposible. Por más que te lamentes no lo lograrás, creéme, intenté hacerlo millones de veces y lo único que hice fue perder mi tiempo y varios cabellos en el intento. Todo pasa Aquí es cuando tienes que echarle un vistazo al manual que tu madre grabó para ti de tanto mencionarlo. "Lo que no te mata te hace más fuerte". "Ya pasará". "Todo pasa". Y es cierto, sino como explicas que tu primer amor sea uno de tus relatos preferidos a la hora de tomar un chardonnay con tus amigas, aún cuando el maldito te echó de su vida sin dar razón alguna para andar con los amigos o discoteckear cuando a ti por la edad no te lo permitían. Enfocate en otra cosa Primero que nada recuerda que pocas cosas le dan a la mujer más confianza y elevan su autoestima que ser vistas con un gran escote o un par de zapatos taco aguja. De modo que si se te pasaron los tragos, descuida, todo lo demás que hiciste esa noche, tendrá menos reelevancia a lado de tu espectacular atuendo o sensacionales zapatos. Por eso si piensas beber, cerciórate de usar lo mejor de tu armario y pedir la compañía de una buena amiga. Ya sabes, eso que dicen de dime con quien andas.... es cierto. Revisa tu BB Y pásale la voz a esa amiga que pese a tus suplicas te sacará de los pelos de una reu si tu estado te juega una mala pasada. Yo ya encontré a una. Y finalmente yo también creo que hay que besar unos cuantos sapos hasta besar al indicado. Además todo en esta vida se trata de acumular experiencias y sensaciones para saber cuál evitar y/o atraer en un futuro. Entonces suerte y salud!

jueves, 9 de febrero de 2012

Una vela por San Valentín


Porque si nos sabemos la teoría de paporreta, si ya tenemos en nuestra cajita (o cajota) de Pandora --así nos duela reconocerlo-- las típicas metidas de pata para ahuyentar a alguien que recién conocemos y sabotear una relación(sobredosis de interés, multiplicación de llamadas, expectativas tamaño globo aerostático, entre otras), continuamos sintiendonos perseguidas como gatos techeros nocturnos en busca de guarida por la culpa de un Valentín que nunca llega para quedarse.
Día 6, 8 días antes del esperado día. Dos mujeres solteras, un vino blanco y yo compartimos algo más que risas, anécdotas y confesiones; mucho antes del final de la noche, ya había aparecido en la conversación esa odiosa y aterradora: ¿en qué estabas pensando para seguir saliendo con ese tipo?.
La primera de ellas, estaba saliendo con un hombre divorciado que arrastraba temores y frustraciones, algunos de infancia, con los que aparentemente no había podido lidiar ni con la ayuda de las olas, su tabla y un "joint". Llevaban poco más de 8 meses saliendo-típico en estos tiempos- y ella aún no había recibido una invitación formal o si quiera una propuesta encubierta para ser "la novia" y menos una que dijera:"¿Cenamos por San Valentín?".
Si bien es cierto, las formalidades sobre todo a la hora de entablar una relación amorosa no son más las que vimos al cumplir 15 o 16, existe en algún momento un implícito acuerdo mediante el cual nos comprometemos a ser fieles, tomarnos de la mano y quizas a llevar la cuenta del tiempo juntos. Y esto a juzgar por lo que dijo, no se había materializado, ni en sus sueños de opio.
Y por dentro digo. ¿Ocurrirá lo mismo de siempre?. Después de un par meses de intentar descifrar el codigo para formalizar la relación y varios intentos fallidos de terapia grupal y amistosos electroshocks, mi amiga se dará cuenta que Pedro, sí vamos a llamarlo Pedro, el niño que nunca iba a crecer no se iba a comprometer con nadie más que con los patines en los que se montaba para ir a algunos lados...
La segunda, no le acertaba a nada, había salido con un hombre, de esos que quieren aparentar ser los más honestos, y no son más que una careta del típico pendejo que te dice fresco como una lechuga, que “aún” está casado, pero que se está separando (ojo, separando, no separado) y quiere que lo esperes, lo acompañes y lo mimes, porque “pobrecito, está pasando por un momento difícil y no puede “comprometerse tan rápido otra vez”. Hoy, se había topado con un borderline por el que paradojicamente había perdido la cabeza y se había enamorado sin ningún control o sentido de realidad. Trago amargo más (pausa) y pasénme un cigarro por solidaridad....
La última y más jóven de las tres estaba envuelta en un idilio que ella misma había creado sin saber como salir. Tenía 4 años de relación, no era lo mismo, y "Panda"-así es pues como lo llama- había pasado de ser su novio a su mejor amigo. Un ser incondicional con quien ir al cine, estudiar y bailar pegado y a quien decidió encarar así como logra hacer Facebook a la hora de actualizar tu estado social; que no tuvo mejor idea que voltear la tortilla y soltarse en plaza provocando en ella los celos más injustificados del planeta. Porque uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde o porque somos perros del hortelano (yo le voy a lo último).
El resultado de todo esto fue que las 4 tendremos que hacer de tripas corazón y soplar la vela del susodicho San Valentín un año más cerrando los ojos y pidiendo como deseo que vuelva, pero para quedarse.

martes, 31 de enero de 2012

¿Haz visto mi nuevo motor?






Sé que durante estos últimos meses he estado escribiendo menos que antes.Si bien durante estos meses mis viajes se detuvieron, el motor que mueve y guía cada uno de mis tecleos : MI CORAZÓN...estaba averiado (y no me apena confesarlo porque habría de estarlo). A penas encendía.... no lograba prender más que un par de segundos y recurrentemente me tenía entrampada en una carretera sin salida. Aún cuando intenté de todo, si hasta me puse mameluco e hice de mecánica y oídos sordos a todo aquel que decía que mi motor no arrancaría, que "estaba hecho trizas y con el lo más profundo de mi ser"...."Que debía estar a salvo", "que era momento de ir por uno nuevo".
Hacer una cosa así era para mí el equivalente a volver a dar un salto al vacío, una apuesta arriesgada, un capítulo que volvía a cerrar sin ayuda de nadie, pero confiaba en mi, no sería la primera vez y tenía además una red de contención que llevaba el nombre de cada uno de mis amigos. Este gran cambio lo hice alentada por la misma persona que me insistió en "que ese motor solo daría dolores de cabeza": Mi madre.
Ojo, no culpo a nadie por lo ocurrido. No tengo cinco años, ni la ingenuidad de Angelo y Marcelo.... era obvio que el motor no funcionaría, hacía ruídos extraños, molestosos y vaya que pasé mucha vergÜenza por su causa... aún así aposté por él y creí que con una dosis de buen trato y poco recorrido caminaría. Porque estas decisiones (confiar, amar, renunciar) las tomé yo sola y sólo yo soy la responsable. Como dice mi padre, "Siempre tú la intrepida, ¿Pórque no eres como tu hermano?","la amante de lo difícil, los retos y las causas perdidas también.".
No fue tan fácil, confieso, pero me mantuve de pie y me llene de valentía para pedir un aventón y verlo luego desaparecer por la ventana trasera del auto a medida que la nueva máquina me traía de vuelta al mundo real y nunca más lo volví a ver.
Acá quiero decir que el amor es lo de menos, que un corazón roto se puede reconstruir, que uno se cura y que siempre habrá lágrimas porque sólo ellas te ayudan a fortalecer. Que la clave está en armar un corazón siguiendo como patrón tu pasión por las cosas que amas así como yo: escribir, marketear zapatos, comprar por supuesto, juguetear con mis sobrinos y subir al banano con la familia.
Las mujeres amamos con intensidad, entregando cuerpo y alma. Dicen que gozamos de una fortaleza inigualable que nos ayuda a superar el dolor del adios, la traición y el desamor. Muchos empresarios hoy deciden tenernos dentro de su staff por la garra y el carisma que nos caracteriza. Somos una gran caja de sorpresas pero una caja fuerte y a prueba de balas.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Una carta de despedida


El martes último me leyeron tu mail de despedida. Pocas veces una separación había logrado conmoverme tanto. Ni el trágico adios de mi maestro de 3ero año, ni el hasta pronto de algún ex que voló lejos para no volver, al menos no a corto plazo, podían compararse. El sentimiento era lo más parecido a la partida de mi mejor amiga poco antes de cumplir 11, cuando el destino la llevó a vivir a 6 horas y cientos de kilometros de distancia.
La noticia estremeció cada rincón de mi ser, invadió mis mejillas y atravezó de lado a lado mi corazón, un poco frágil los últimos días. Y es que te llevo en uno de los lugares más privilegiados del corazón. Tu adios era el más honesto y genunino que una vez escuché. Te despediste de cada rincón de este magnífico país usando freses célebres y mucho corazón.
Las separaciones son tristes. Lo sé y no creo tener aún fortaleza para aceptarlas, pero el tiempo me ha demostrado que dejan grandes enseñanzas y algo tan o más importante: La puerta abierta a nuevas bienvenidas.
Y sola me consuelo diciendo. Calma Nella. No hay porque alarmarse. Tienes en las fotografías, canciones y algunas fragancias a tus mejores aliadas si de evocar recuerdos se trata. Nadie como ellas para revivir la intensidad de esos excepcionales pero nostalgicos momentos. No lo sabré yo que ví partir a personas muy importantes en mi vida.
El día que mi alma se quebró en mil pedazos, allí estabas tú. El día que perdí todo hasta la cabeza por un mal amor también estabas tú.
Eres un tierno, hombre raro (nunca entenderé tu vocación desmedida por el trabajo ni tu extrema sensibilidad cuando no acudo a tu encuentro) solidario y muy generoso cuando ves que alguien sufre sin aparente consuelo. Lo tuyo no es juzgar sino sumar.
No creo que seas hombre de poca gracia, es sólo una pose, una máscara para sobrevivir en un mundo plagado de suspicacias y no demostrar tu sensibilidad desmedida.
Gracias a ti hoy creo que puedo intentar ser feliz sin pensar que me voy a estrellar, aunque a otros muchos les suene descabellado o causa perdida. Porque siempre me lo dices. Porque nada te sorprende, nada te hace asco y menos si se trata de mi y "mis cosas".
Sabes, tú no eres el único que se despide, mi hermana, o como si lo fuera también está casi de partida. Te conté??. Encontró el amor y hoy me toca desearle paz y amor eterno. Cuando será nuestro turno acorazado y creyente LM?. No somos estatuas griegas. Tenemos necesidades como todos, de cariño, comprensión, atención, compañía y otras porque no decirlo....
La soledad como a ti me provoca Terror. Como las patadas de mi compañera de tae bo en el gimnasio y el eco de mi habitación un sábado después que Victoria termina de aspirar. Pero sé que debo seguir trepada en este tren, respirando fuerte, llorando a veces, mil veces por las despedidas, abrazándome como niña en la soledad de mi habitación y repitiéndome que todo pasa, que el tiempo se encarga de todo, incluso de acomodar los recuerdos y que la distancia no es tal si los corazones permanecen unidos como el suyo y el mío.
Hoy volví a leer tu mail y no quedaba otra cosa que darte una respuesta, la mejor de ellas, la que quizás en ersona no me atreva a pronunciar cuando me toque decirte Adios...

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Hoy contraje compromiso, sí......pero conmigo misma


33 impactos de bala, 33 amores otoñales, 33 sortijas, 33 piñatas (Juro que la próxima Marcelo y Angelo compro una para que no digan después que a la tía le faltó la suya. Y como todo cumpleaños, aunque sea de horror, este tiene un comienzo: El jueves último cumplí treintaicuatro. Es cierto, empecé a comerme uno ¿Porqué quién soy yo para desairar la edad de Cristo?. ¿Nadie verdad?. ¿Y qué creen que me dijeron varias personas que quiero mucho? Pues sí, entre saludos y bendiciones apareció el famoso: ya llegará. Y me atreví a preguntarles: ¿quién exactamente llegará?, ¿un ascenso?, ¿mi viaje soñado a Grecia?, ¿mi turno para cargar a mi nuevecito y hermoso sobrino Giacomo?, ¿esos pumps mágicos de Christian Siriano que pude ver en bocetos y que no sólo son lindos, sino que además ayudan a estilizarme aún más?
Claro, se referían a un hombre, pero no a uno cualquiera. Se referían al hombre indicado, al correcto, al perfecto (para ellos). Entiendo que necesiten calmar su ansiedad y la angustia que les produce que su hijita mayor o amiga del alma sea la única en la familia o en el grupo que no ha pasado por municipalidad ni altar y que nisiquiera lo tiene en planes. Desde acá les digo, en este punto hasta siento que tengo que pedir disculpas por ser una heterosexual soltera cuyas amigas ya formaron familias y se van por el segundo o tercer compromiso.
Mi real pregunta no es ¿quién va a llegar?, mi pregunta es: ¿porqué la llegada del hombre de mis “supuestos” sueños suena a preocupación, a desconcierto, a curiosidad, a consuelo, lo “políticamente correcto” que hay que decirle a una mujer que cumple años y no tiene a ese alguien con quien compartir la celebración?

Y más ahora que el facebook está plagado de románticas proposiciones de matrimonio, inusitados anuncios de compromiso, repentinos cambios de status, sobre todo el de aquellos, que un día significaron algo y hoy sólo ofrecen saludos de cumpleaños in box por temor a exponer su relación a los infortunios del facebook o los que peor aun te ruegan que no se les escriba porque su clave purga pena en manos de su susodicha enamorada. Vaya si son pateticos algunos. A ellos les digo, no se alarmen, pasé la página hace mucho y empecé un par de libros después y poco tiempo me queda ya para revisar sus fotos, muros o declaraciones de amor…
En defensa a las personas que me quieren puedo decir que sí, lo admito, me hubiese gustado que ese alguien estuviera a mi lado ese día. Pero en su contra les digo que ese tipo de aclaraciones sólo hacen sentir que una es lisiada emocional, que mi vida no está completa, que mi vida no es suficiente para celebrar, que el que sea soltera les provoca: lástima, tristeza, y una cada vez más vaga esperanza de que llegue eso, que le hace falta a mi vida. Nada más falso. Soy feliz con lo que hago, la moda y el marketing son mi vida. Soy feliz con el amor que me profesan casi a balbuceadas mis sobrinos, en tono enérgico mi familia y con acciones mis amigos del alma. Soy feliz con la mujer que soy ahora.
No sé cuánto durará la vida de una damicela romántica, amante de los zapatos y compradora compulsiva pero soy una creyente de que la risa rejuvenece el alma y yo tengo un cúmulo de ellas debido a como me siento hoy. Pueda que quizás lo material se me agote, sobre todo si sigo comprando así, como esas muñecas que terminan calatas en alguna caja de juguetes viejos, pero con el pelo cepillado y una enorme e imborrable sonrisita pintada por la dicha vivida. Porque nadie me quita mis ganas endemoniadas de seguir disfrutando de mi vida con o sin pareja.
Apartir de este día, adquiero un compromiso conmigo misma. Sé que esto conlleva una responsabilidad. Desde hace muchos años, he intentado hacer lo correcto, lo que debo, pero no siempre lo que quiero... y eso me ha traído un vacío, el cual quiero llenar.
Lo quiero llenar conmigo misma, la soledad es para mi como un cuarto oscuro con una pequeña ventana al que no quiero entrar, y mientras más miedo me da más grande se hace el cuarto y más pequeña la ventana. Así que este año, voy a entrar y no voy sola. Entro con una serie de compromisos, los cuales me ayudarán a mitigar el miedo:
- Redecoraré mi habitación para lograr una más cálida y acogedora.
- Cambiaré de look e intentaré adoptar un nuevo estilo, sin alterar al mío, quizás uno más intrepido. Ya verán.
- Desempolvaré los miles de anillos,los más vistosos que tengo y los luciré según la prenda y la ocasión. Así no me fastidiaré ante tanto brillante minimalista que abundan os últimos días.
- Seguiré posteando aún cuando no este de muy buen ánimo porque escribir es mi antidoto.
- No tomaré a mal los comentarios relacionados a mi vida de soltera.No los tomaré personales. Nadie sabe lo que realmente disfruto.
- Y finalmente viviré el día a día como lo hice en mi cumpleaños rodeada de poca gente pero de la más importante en mi vida. Seré muy selectiva, la experiencia me lo dice.